NATURE IS DEAD

WORK IN PROCESS (2019)

 

La palabra Naturaleza es compleja, amplia e infinita en las definiciones que abarca. Es una planta, el arroyo, animales, bacterias, los planetas, acontecimientos trascendentales, es lo correcto, el orden, el virus, el caos, la muerte, unas vacaciones, la contemplación, el amor, la bondad, etc. La llamamos madre como una diosa divina, y esta idea abstracta, singular y personificada de un ser con cualidades humanas se  aleja de alguna manera de la ideas “paganas” de los dioses politeístas del viento, el mar o el Sol y  termina resonando al dios monoteístico cristiano. La Madre Naturaleza. Esta madre que da y quita, que enmarca una diversidad de fantasías y deseos proyectados de nuestras propias represiones humanas. 

Está la naturaleza como el estadio primitivo de la tierra previa a las sociedades humanas. Un periodo para el humano Occidental de una cierta inocencia original que él mismo ha infectado con su propio nacimiento. Esta idea de una Naturaleza romantizada donde nuestra “experiencia natural se basa en nuestros actos de contemplación que se encuentran influenciados por nuestros preconceptos de belleza”. 

La naturaleza ha muerto, y si aún no ha muerto matemos la palabra porque con ella enterramos un pensamiento modernista idealizado que fragmenta, compartimenta y desune lo que inmanentemente está unido; el humano es parte de la naturaleza.  

La naturaleza tal como la conocemos es una construcción cultural. Vemos a través de nuestras ideas, a través de nuestras propias proyecciones. 

Este proyecto busca desarticular el término Naturaleza para así comprender cómo miramos y cómo nos vinculamos con aquello que nos rodea. Como un antiguo gabinete de curiosidades, La Naturaleza ha Muerto, arma colecciones visuales variadas que todas responden y pueden ser definidas como Naturaleza; animales embalsamados apilados en un sótano, paisajes vírgenes realizados digitalmente, ríos muertos, objetos de medición craneal, objetos para traficar vida silvestre, humanos, dibujos y bitácoras de viaje forman parte de este proyecto concebido como un trabajo de investigación. 

Como si fuera una oda a la creación del hombre, las imágenes cuestionan la  herencia de una difusa visión antropocéntrica buscando cuestionar nuestros pensamientos e ideologías y dejar una pregunta abierta; cómo puedo vincularme con el medio ambiente?